miércoles, 20 de julio de 2011

CIELO NOCTURNO ENCENDIDO EN ALBERTA


Peculiar ecos de radar atmosférico de la mesosfera verano en latitudes altas han estimulado muchas investigaciones en los últimos años. Los datos de radar (tomado en bandas de frecuencia que van desde 2 hasta 1290 MHz) se han complementado con mediciones de un arsenal cada vez mayor in situ (a cargo de cohetes) y los instrumentos de sensores remotos (satélites y lidar). Teorías para explicar estos ecos mesosfera polares de verano (PMSEs) también han proliferado. Aunque cada teoría es diferente y fundamentalmente diferentes, todos comparten la característica de ser dependiente de la existencia de aerosoles con carga eléctrica. Por tanto, es natural suponer que PMSEs están íntimamente ligados a otro fenómeno fascinante de la mesopausa verano frío, las nubes noctilucentes (CNE), que son simplemente los aerosoles de hielo que son lo suficientemente grandes para ser vistos por el ojo desnudo. En este artículo se examinan críticamente tanto los datos recogidos y las teorías propuestas, con un enfoque especial sobre la relación entre PMSEs y CEN. Texto Apod.

Una de las cuestiones que me ocupa últimamente son las diferentes estratos de nubes de la atmósfera terrestre, como si se tratara de jerarquías de dioses conforme se diferencian en formas y alturas. Todas tienen un elemento común en el agua y sobre las características que puede presentar la asociación de moléculas de agua si bien avanzado falta por descubrirse.

También aportan lo suyo los aerosoles que constituyen el corpus alrededor de los cuales se forman los cristales de hielo.

Claro esto es demasiado evidente como para ser científico, dislate tal, es como pretende ver a Zeus y su corte en el cielo, parte de una red cósmica conformada a partir de los cuerpos de agua helada que conforme se va revelando penetra todo lo conocido.

Mucho mas revelador es el tema, cuando se adiciona la carga eléctrica como componente del cuadro.No vaya a ser que se trate de ordenadores cósmicos con memoria que interfieren en los pensamientos.

Socrates: ¿Y la verdad no sabías que son diosas, ni creías en ellas? Estrepsíades: desde luego que no, por Zeus, yo las tomaba por niebla, rocío y vapor. El diálogo corresponde a "Las Nubes" de Aristófanes ...

En lo personal he presenciado fenómenos eléctricos en las noches de mi pueblo, con características de luminarias cuya intensidad variaba dando a entender respondía a una intencionalidad lógica y racional.

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