Sobre la formación de los planetas a partir del polvo que rodea a una estrella, que antes sopla y no atrae mal puede aceptarse como posible, a partir de modelo que tenemos a la vista.
Es por ello que ya tenía rechazado por mi parte, atribuyendo a la formación el residuo de la estrellas en el fin de sus vidas.
Se hace más difícil entender cuando antes que planetas son satélites, pero no descarto que tienen el mismo origen, las mismas estrellas que no han tenido la suficiente incorporación de residuos como para formar un núcleo sólido de mayor dimensiones entregarán al medio el enano.
Contrario también a lo sostenido de los planetas gaseosos considero que los mismos son una etapa entre el fin de la estrella y los planetas, que todavía retienen sus atmósferas gaseosas.
Sus núcleos sólidos serán el remanente que se convertirá en planeta. Cito a continuación dos casos referenciales sobre los que se cuenta con precisión, pero nos sirve como tales.
El núcleo de Júpiter no es una superficie sólida definida, sino un "núcleo difuso" o diluido compuesto de roca, metales y hielo a altísima presión. Estudios de la sonda Juno sugieren que esta zona central se extiende hasta aproximadamente el 60-63% del radio total del planeta (unos
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km), mucho mayor de lo esperado, y representa una mezcla de elementos pesados.
Júpiter es una aspiradora de restos del cinturón de asteroides al que atribuyo un origen de sistema planetario descompuesto cuyas partes están en su núcleo.
En cada planeta gaseoso podemos repetir el análisis.

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