jueves, 11 de enero de 2018

UNA MUESTRA DE ETERNO RETORNO



Esta nube cósmica, enorme y de una forma espectacular, abarca unos 7 grados o 14 lunas llenas en la constelación meridional Ahora. El espectro filamentoso, difícil de fotografiar, está catalogado como RCW 114 y se ve en esta composición telescópica gracias a la emisión rojiza de los átomos de hidrógeno ionizados. De hecho, RCW 114 ha sido reconocido como un remanente de supernova. Sus extensos filamentos de emisión se producen a medida que la onda de choque en expansión procedente de la explosión letal de una estrella masiva barre el medio interestelar circundante. Se estima que se encuentra a unos 600 años luz, lo que indicaría un diámetro de unos 100 años luz. La luz de la explosión de supernova que creó RCW 114 habría llegado a la Tierra hace unos 20.000 años. En los restos colapsadas del núcleo estelar se ha identificado una estrella de neutrones o púlsar.

Nada se pierde todo se transforma y cumple un ciclo para volver al principio, es el eterno retorno del cosmos que lo convierte en eterno, así se podrá analizar desde el neutrón al cristal hasta retornar al neutrón y volver a iniciar el ciclo.

Si bien es razonable el origen en una supernova de la nube que ciertamente se produjo durante el proceso del que emergiera la estrella de neutrones, agregaría que el hidrógeno puede proceder del pulsar que está devolviendo los neutrones convertidos en hidrógeno.

Sería bueno conocer que otro elementos se encuentran en la nube, porque si sólo fuera hidrógeno es probable que responda a la etiología señalada.

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