
Algunos pasan, pero no todos, tal el que oportunamente tomara SOHO el día tres de enero, que consecuencia de su arrojo rasante, desapareció transformado en nada, o mas bien en una ceniza tenue que el viento solar se encargará de esparcir por el medio.
La imagen pone en evidencia que no cualquier cometa puede zambullirse, a partir de lo visto, se podrá comenzar a determinar cuales son las condiciones mínimas que deberá reunir un cometa para permitirse alimentar la masa del Sol.
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